domingo, 19 de octubre de 2014

Ijen: la mina de azufre de Java

El volcán Ijen se encuentra en la provincia indonesia de Java Oriental. En su cráter alberga un enorme lago turquesa de aguas ácidas, junto al que se depositan enormes cantidades de azufre.

Cada día, cientos de personas acuden a ese lugar. Hombres y niños remontan la ladera del volcán hasta la mina de azufre, recogen el mineral y lo transportan de vuelta sobre sus espaldas. Para ellos, el volcán representa su medio de vida. Para los visitantes, sin embargo, puede parecer una visión del Infierno de Dante.





Para los estándares de los países desarrollados, el salario que reciben los mineros, de unos 10 Euros al día, es bajo. En el este de Java se trata de un salario relativamente alto. No obstante, muchos de sus habitantes sólo consideraría este tipo de trabajo como último recurso. Numerosos mineros tienen deformaciones físicas. Es el precio que han pagado por el peso que llevan durante años sobre sus hombros. Por no hablar de la exposición a la atmósfera tóxica del cráter. 





Antes de que el azufre pueda ser transportado, tiene que ser extraído. La manera de hacer esto es fascinante, pero muy peligrosa. Los gases que escapan del volcán se canalizan a través de tuberías de cerámica.




El azufre se debe filtrar, para eliminar restos de tierra y piedras. El producto final se utiliza para la vulcanización de caucho, el blanqueo de azúcar y la fabricación de pesticidas.


El azufre, que en este punto es gaseoso, comienza a solidificarse derramándose por los tubos en forma de líquido escarlata. A continuación, crea depósitos en la superficie que se endurecen al enfriarse. Se depositan alrededor de 70 toneladas al día.



Una vez frío, los mineros lo rompen en pedazos y lo transportan por la ladera del volcán. Pueden llegar a cargar con hasta 90 kilos.





Los mineros que trabajan en estas extremadamente duras condiciones adolecen de graves problemas respiratorios. Muchos de ellos no pueden permitirse comprar ropa de protección. Gran parte de los 200 mineros que trabajan en Ijen sufren de problemas de espalda, causados por el enorme peso del azufre que acarrean, dos veces al día, montaña abajo. Algunos incluso trabajan descalzos.



No cuentan con equipos de seguridad o de protección. 






Se trata del mayor lago ácido del mundo. Su pH es de 0,5 a causa del ácido sulfúrico que contiene. A menudo, por la noche, aparecen llamas azules en su superficie. Este ácido es expulsado por el cráter a 600º C. Las llamas a menudo pueden llegar a alcanzar 6 metros de altura.





Vía

sábado, 18 de octubre de 2014

Kintsugi: el arte de reparar las piezas rotas.

Kintsugi (en japonés: unión dorada) o Kintsukuroi (en japonés: reparación dorada) es el arte de reparar las cerámicas rotas con una laca especial mezclada con oro, plata o platino. 

La filosofía que esconde esta técnica consiste en reconocer la historia del objeto e incorporar visiblemente la reparación en la nueva pieza, en lugar de disfrazarla. 

El proceso final, por lo general, se traduce en algo más hermoso que el original. 

El lacado es una tradición muy antigua en Japón. La leyenda cuenta que el arte del Kintsugi pudo haberse originado en el siglo XV cuando el "shogun" japonés Ashikaga Yoshimasa envió un tazón de té chino dañado de regreso a China para ser reparado. Cuando fue devuelto, reparado con feas grapas metálicas, solicitó a sus artesanos japoneses que buscaran un medio más estético de recomponerlo.

Los coleccionistas se enamoraron rápidamente de este nuevo arte, hasta el punto de que algunos fueron acusados ​​de romper deliberadamente valiosas cerámicas con el fin de ser reparadas con las costuras de oro del Kintsugi. 

Si bien este proceso está asociado con los artesanos japoneses, la técnica fue aplicada a piezas de cerámica de otros orígenes, entre ellos China, Vietnam y Corea.

El Kintsugi se relaciona con la filosofía japonesa del "mushin", que abarca conceptos como el desapego, la aceptación del cambio y del destino como aspectos de la vida humana.








martes, 7 de octubre de 2014

Canto Armónico Polifónico

La cantante Anna-Maria Hefele nos muestra en este vídeo la capacidad, casi inhumana, de crear una armonía de dos notas a la vez con una sola respiración. 

Esta capacidad, al alcance de pocas personas, se denomina Canto Armónico Polifónico y consiste en la misma técnica utilizada por los Tuvan de Mongolia.


Se trata de conseguir una reverberación sonora (generada entre la faringe y la boca) que produce dos o más sonidos simultáneos con una ligera variación (alrededor de un armónico). En algunos casos, esta variación puede ser modulada de modo independiente.




Es una música que centra su interés en la voz humana y, si bien se suele tocar acompañada de instrumentos sencillos (percusión principalmente), trata de encarnar un ambiente natural en el que el silbido del viento o los sonidos naturales predominan sobre la orquestación elaborada.

sábado, 4 de octubre de 2014

Rituales de fe

Esta semana pasada, en todo el mundo y principalmente en el Medio Oriente, se han realizado los preparativos para las fiestas más importantes de diferentes credos. 

Tan pronto culmina el Hajj, la peregrinación a la Meca, la fiesta musulmana de Eid al-Adha, o Fiesta del Sacrificio, se celebra durante todo el fin de semana. 

Al mismo tiempo, con el Yom Kippur o Día de la Expiación, finaliza el período de las principales celebraciones de la comunidad judía.

Judíos Ultra Ortodoxos se reúnen en una colina junto al Mar Mediterráneo para participar en la ceremonia Tashlij en Herzeliya (Israel), el día 2 de Octubre. Tashlij, que significa "desechar" en hebreo, es la práctica por la que los judíos se "deshacen" simbólicamente de sus pecados en el agua. (Oded Balilty / Associated Press)

Peregrinos musulmanes se reúnen para rezar en el monte sagrado Jabal Al Rahma, o Montaña del Perdón, durante la peregrinación anual a la Meca de el Hajj (Khalid Mohammed / AP).

Muchachos judíos ultra-ortodoxos rezan junto al río Ayarkon, en la ciudad de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv durante el ritual del Tashlij, el 2 de octubre . La ceremonia de el Tashlij se realiza un día antes del Día de la Expiación o Yom Kippur. (Jack Guez / AFP / Getty Images).

Estudiantes palestinos se reúnen en torno a una representación de la Kaaba de La Meca. La Kaaba es uno de los lugares más sagrados para el Islam. Todo musulmán está obligado a realizar el Hajj, o peregrinación a la Meca al menos una vez en su vida, si no está imposibilitado para hacerlo. (Nasser Ishtayeh / Associated Press).

Una trabajadora palestina prepara pasteles tradicionales en una tienda del mercado de Eid al-Adha, en la ciudad cisjordana de Nablus. (Abed Omar Qusini / Reuters)

Cabras durante su traslado al mercado de ganado para la festividad musulmana de Eid al-Adha, o "Fiesta del Sacrificio", en las afueras de Islamabad, Pakistán. (Muhammed Muheisen / Associated Press).

Judíos Ultra Ortodoxos levantan pollos sobre sus cabezas durante el ritual Kaparot en Jerusalén, la mañana del 2 de octubre. Un día antes del Yom Kippur, el Día de la Expiación, que comienza al atardecer del viernes. (Ronen Zvulun / Reuters).

Comerciantes afganos caminan al amanecer con sus animales hacia el mercado de ganado de Kabul, para la fiesta del Eid al-Adha. La fiesta anual de Eid al-Adha, o Fiesta del Sacrificio, marca el final de la peregrinación Hajj a La Meca y conmemora la disposición del profeta Abraham de sacrificar a su hijo y así mostrar su obediencia a Dios. (Shah Marai / AFP / Getty Images).

Fieles judíos participan en el ritual Tashlij junto a la orilla del mar Mediterráneo en Herzliya, cerca de Tel Aviv. (Baz Ratner / Reuters).

Niños Judíos Ultra Ortodoxos ayudan a vender pollos durante la ceremonia Kaparot en Jerusalén, el 2 de octubre. El ritual judío supone transferir los pecados cometidos en el año al pollo. Se celebra un día antes del Día de la Expiación o Yom Kippur. (Menahem Kahana / AFP / Getty Images).

Un comerciante de ganado paquistaní decora un camello para atraer a los clientes en un mercado de Karachi. (Asif Hassan / AFP / Getty Images).

Un egipcio transporta carne para la preparación de la festividad musulmana de Eid al-Adha, en El Cairo, Egipto. (Hussein Tallal / Associated Press).

Un judío ultra-ortodoxo se quita la ropa y entra en el agua del mar, en una playa al norte de Tel Aviv, como parte de la ceremonia Tashlij. Durante el ritual, todos los pecados del año pasado se expulsan del cuerpo, introduciéndose en el agua. (Jim Hollander / EPA).

Peregrinos musulmanes indonesios llegan al Monte Arafat, cerca de la ciudad santa de La Meca, en Arabia Saudita. Grandes multitudes de peregrinos musulmanes, todos vestidos de blanco, participan en los principales rituales anuales del Hajj. (Mohammed Al-Shaikh / AFP / Getty Images).

Judíos rezando en el Muro de las Lamentaciones, el sitio más sagrado para el judaísmo, en la Ciudad Vieja de Jerusalém, Israel. (Abir Sultan / EPA).

Peregrinos musulmanes en el Monte Arafat, junto a La Meca. (Mohammed Al-Shaikh / AFP / Getty Images).

Un judío ortodoxo azota a otro con una correa de cuero en una Sinagoga, como castigo simbólico por sus pecados, durante la tradicional ceremonia Malkot, apenas unas horas antes del comienzo del Yom Kipur. Beit Shemesh (Israel). (Lior Mizrahi / Getty Images).

Niños palestinos sostienen una representación de la Kaaba, mientras aprenden el significado del Hajj o Peregrinación a La Meca, en una escuela de la ciudad cisjordana de Hebrón. (Cama Al Hashlamoun / EPA).

Judíos Ultra Ortodoxos se reúnen y rezan en una colina junto al mar Mediterráneo en Herzeliya (Israel). (Oded Balilty / Associated Press).

Peregrinos musulmanes rezando en el Monte Arafat, La Meca, durante el Hajj. (Mohammed Al-Shaikh / AFP / Getty Images).