domingo, 26 de enero de 2014

Boeing 2707 Supersónico

Cuando en el año 1969 la francesa Aerospatiale y la inglesa BAC iniciaron la construcción del "Concorde", Boeing no podía permanecer sin contestar y lanzó su propio proyecto de avión supersónico: el Boeing 2707.

Los elevados costes, la falta de un mercado definido y las crecientes protestas acerca de los efectos nocivos para el medio ambiente provocarían su cancelación, antes de realizar vuelo alguno.

El proyecto sufrió la oposición política de la izquierda, no conforme con que el gobierno sufragase el desarrollo de un avión comercial para provecho de empresas privadas.

En marzo de 1971, a pesar del fuerte apoyo proporcionado al proyecto por parte de la administración Nixon, el Senado de los Estados Unidos rechazó posteriores subvenciones. Más adelante, recibiría ayudas por aproximadamente 1 millón de dólares a través de cartas de apoyo de aficionados a la aviación.

De todas formas, el proyecto fue cancelado el 20 de mayo de 1971, momento en que había 115 pedidos en firme de 25 aerolíneas, mientras que el Concorde tenía 74 unidades solicitadas de 16 clientes.

Los dos prototipos en construcción nunca serían completados. El 2707 se convirtió en "el avión que casi se comió a Seattle". Boeing era una potente fuerza económica en la región, y quedó tan afectada por la suspensión del proyecto que incluso fueron colocadas algunas vallas en las que se leía: "¿Le importaría a la última persona que salga de Seattle apagar la luz?".

El modelo a escala real fue desmontado y enviado a Florida, donde permaneció en un desguace durante 19 años. Fue comprado posteriormente y se encuentra expuesto en el "Hiller Aviation Museum" de San Carlos, California.
















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